Las filas en las casas de cambio marcaron el panorama de este invierno: pequeños ahorristas que tratan de refugiar su capital en el dólar por lo que puede venir, desde adentro y desde afuera de la Argentina. Y la principal amenaza es la inflación. Los últimos aumentos -y los que se vienen- de precios marcan a fuego sobre en qué franja social recaerá más el peso de los reajustes en la economía: la clase media.
Llenar el tanque del auto con combustible no sólo fue una odisea durante los últimos días (y es posible que lo siga siendo); también será un lujo próximamente. La presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra), Rosario Sica, consideró ayer que las petroleras seguirán aumentando los precios de las naftas y el gasoil, y advirtió que continúa la escasez de esos productos, consignó la agencia NA.
"Para mí va a haber nuevos ajustes. Pero para nosotros, los aumentos no significan nada, porque no tenemos el combustible suficiente para vender", enfatizó la dirigente. Esta semana, YPF dispuso un ajuste del 5% promedio en sus precios, y Shell aplicó un incremento del 3,6%, en particular, en las naftas premium. "No nos sirve que aumenten los precios si no nos dan combustible", dijo Sica.
En Tucumán aún se espera que se generalice el último aumento en las estaciones de servicio de las restantes petroleras que operan en el sistema.
Lo que se viene
El reajuste en el valor de las naftas es una de las señales de reacomodamiento que se evidenció en la economía argentina, al decir de los funcionarios nacionales. La inflación golpea con más fuerza a la clase media, señalan los analistas consultados por LA GACETA. ¿Cuáles son las razones de este fenómeno? Susana Andrada, presidenta del Centro de Educación al Consumidor (CEC), afirma que la clase media tuvo que soportar, sobre sus espaldas, el peso de los aumentos en los colegios privados, en la renovación de alquileres (que fue del 20%, dice) y ahora, en agosto, en las cuotas de prepagas. "Por ejemplo, una familia con dos hijos debe pagar unos $ 500 para poder tener cobertura; ni hablar de los jubilados", afirma.
Andrada sostiene que, frente a este contexto, a los asalariados que recibieron una mejora estimada en el 24% promedio se les licuará la mejora frente a la inflación. "Y hablo de la clase media recuperada, que buscó alcanzar cierta sensación de bienestar comprando un plasma, un artículo de última generación o el auto 0 Km en cuotas", añade.
Desde que el secretario de Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno, avaló los incrementos de precios, varios artículos de primeras marcas son de más difícil acceso. Por ejemplo, en los últimos días se observó un aumento promedio del 8% en los lácteos considerados premium. El presidente de la Cámara de Supermercadistas de Tucumán, Guillermo Saccomani, afirma que también las gaseosas reajustaron su valor en torno de $ 0,50, en sus líneas retornables. Pero también subieron un 8% algunas bebidas alcohólicas. "El consumidor está acudiendo nuevamente a los artículos de segunda marca y a comprar sólo lo que necesita en el día en los negocios de barrio", advierte el empresario.
Esa desaceleración del consumo fue ratificada a nuestro diario por el economista de la Fundación Mercado, Oscar Liberman. Según el experto, la clase media fue perdiendo gradualmente los beneficios que le daban las tarjetas con ofertas puntuales por compras en determinados días y eso desaceleró el consumo.
Una pauta de eso le dio el informe de consumo que elabora la fundación. "Durante mayo y junio se notaron señales de normalización en la demanda; el boom del consumo ya no es durante el mes, sino sólo durante las primeras dos semanas", agrega.
Liberman señala que esto es un indicador de que la clase media comenzó a restringir sus compras y que le está constando más llegar a fines de mes con el ingreso promedio familiar. "La inflación no le permite estirar más al salario que posee", dice.
Pero también el economista observa otro fenómeno muy común en tiempos eleccionarios. El consumidor vuelve a refugiarse en el dólar para cuidar sus ahorros. "Con la gente asustada, es seguro que la fuga de capitales es dinero que se guarda debajo del colchón por lo que pudiera pasar en el país y en el mundo", finaliza.
Llenar el tanque del auto con combustible no sólo fue una odisea durante los últimos días (y es posible que lo siga siendo); también será un lujo próximamente. La presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra), Rosario Sica, consideró ayer que las petroleras seguirán aumentando los precios de las naftas y el gasoil, y advirtió que continúa la escasez de esos productos, consignó la agencia NA.
"Para mí va a haber nuevos ajustes. Pero para nosotros, los aumentos no significan nada, porque no tenemos el combustible suficiente para vender", enfatizó la dirigente. Esta semana, YPF dispuso un ajuste del 5% promedio en sus precios, y Shell aplicó un incremento del 3,6%, en particular, en las naftas premium. "No nos sirve que aumenten los precios si no nos dan combustible", dijo Sica.
En Tucumán aún se espera que se generalice el último aumento en las estaciones de servicio de las restantes petroleras que operan en el sistema.
Lo que se viene
El reajuste en el valor de las naftas es una de las señales de reacomodamiento que se evidenció en la economía argentina, al decir de los funcionarios nacionales. La inflación golpea con más fuerza a la clase media, señalan los analistas consultados por LA GACETA. ¿Cuáles son las razones de este fenómeno? Susana Andrada, presidenta del Centro de Educación al Consumidor (CEC), afirma que la clase media tuvo que soportar, sobre sus espaldas, el peso de los aumentos en los colegios privados, en la renovación de alquileres (que fue del 20%, dice) y ahora, en agosto, en las cuotas de prepagas. "Por ejemplo, una familia con dos hijos debe pagar unos $ 500 para poder tener cobertura; ni hablar de los jubilados", afirma.
Andrada sostiene que, frente a este contexto, a los asalariados que recibieron una mejora estimada en el 24% promedio se les licuará la mejora frente a la inflación. "Y hablo de la clase media recuperada, que buscó alcanzar cierta sensación de bienestar comprando un plasma, un artículo de última generación o el auto 0 Km en cuotas", añade.
Desde que el secretario de Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno, avaló los incrementos de precios, varios artículos de primeras marcas son de más difícil acceso. Por ejemplo, en los últimos días se observó un aumento promedio del 8% en los lácteos considerados premium. El presidente de la Cámara de Supermercadistas de Tucumán, Guillermo Saccomani, afirma que también las gaseosas reajustaron su valor en torno de $ 0,50, en sus líneas retornables. Pero también subieron un 8% algunas bebidas alcohólicas. "El consumidor está acudiendo nuevamente a los artículos de segunda marca y a comprar sólo lo que necesita en el día en los negocios de barrio", advierte el empresario.
Esa desaceleración del consumo fue ratificada a nuestro diario por el economista de la Fundación Mercado, Oscar Liberman. Según el experto, la clase media fue perdiendo gradualmente los beneficios que le daban las tarjetas con ofertas puntuales por compras en determinados días y eso desaceleró el consumo.
Una pauta de eso le dio el informe de consumo que elabora la fundación. "Durante mayo y junio se notaron señales de normalización en la demanda; el boom del consumo ya no es durante el mes, sino sólo durante las primeras dos semanas", agrega.
Liberman señala que esto es un indicador de que la clase media comenzó a restringir sus compras y que le está constando más llegar a fines de mes con el ingreso promedio familiar. "La inflación no le permite estirar más al salario que posee", dice.
Pero también el economista observa otro fenómeno muy común en tiempos eleccionarios. El consumidor vuelve a refugiarse en el dólar para cuidar sus ahorros. "Con la gente asustada, es seguro que la fuga de capitales es dinero que se guarda debajo del colchón por lo que pudiera pasar en el país y en el mundo", finaliza.